Luego del 1-31 acumulado entre 2016 y 2017, los Cleveland Browns seleccionaron con el #1 pick a Baker Mayfield, con la intención de reconstruirse a su alrededor. Comenzó la temporada como suplente de Tyrod Taylor, pero rápidamente tomó el lugar, al reemplazarlo en semana 3 y revertir un partido ante los Jets. Con este resultado, los Browns volvieron al triunfo por primera vez en dos años. Con altibajos, Mayfield condujo a los Browns a un récord de 7-8-1, que los dejó en las puertas de los Playoffs.
Así, los Browns encontraron su QB franquicia. Y esta no fue la única buena noticia de la temporada. El corredor novato Nick Chubb, seleccionado en 3° ronda, presentó credenciales de RB1 legítimo. La offseason en Cleveland fue bastante movida. Al entusiasmo por la primera temporada de Baker como titular, se le sumaron las cámaras y los flashes que trajo Odell Beckham Jr. desde New York. Más aún, los Browns contrataron a un nuevo Head Coach, y firmaron a Kareem Hunt (suspendido por 8 partidos).
Todo esto contribuyó a que se generasen grandes expectativas alrededor de los Browns, tales como «Baker Mayfield es candidato a MVP» o «los Browns son de los mejores equipos de la conferencia americana«. Luego de los Camps, la agencia libre, el draft y la preseason, llegó el momento de trasladar todo ese revuelo a la cancha… a los partidos que cuentan… a la NFL.
Ya adentrados en la semana 7, en la cual Cleveland tiene bye, los Browns se encuentran segundos en su división, con un récord de 2-4 y por lo menos a un juego y medio de los partidos de wildcard.
¿Cómo es posible que un equipo que ya pensaba en los Playoffs esté viviendo este presente? A continuación les contamos cinco factores que están hundiendo la temporada de Cleveland.
Freddie Kitchens
Si bien hay casos como el de Matt LaFleur en los cuales un entrenador novato se adapta rápido a la liga y obtiene buenos resultados, la mayoría tiene un andar irregular en sus primeras temporadas. Sobre todo si el QuarterBack y Running Back también son jóvenes inexpertos. Ya que mencionamos el caso de LaFleur, él tiene a Aaron Rodgers en su plantilla, uno de los mejores pasadores de la historia; esto facilita enormemente su trabajo.
En contraste, Kitchens no cuenta con ningún veterano que absorba la presión del equipo. El Head Coach ha demostrado hasta el momento no estar maduro para la liga. No acierta en los planes de juego, no tiene bien manejo de los tiempos y en varias ocasiones ha hecho llamadas insólitas. La jugada de atracción en 4° y 9 contra los Rams es el ejemplo perfecto de la desorientación de Kitchens.
La línea ofensiva
De todas formas, Kitchens no es el único responsable de lo que ocurre en Cleveland. Los Browns dedicaron sus esfuerzos a firmar jugadores en las posiciones que se llevan las cámaras, pero se olvidaron de los jugadores de rol. Aquellos que hacen el trabajo sucio y permiten que brillen las estrellas. Se desprendieron de Kevin Zeitler (Offensive Guard de primera ronda) en el traspaso por OBJ, y les está costando.
La falta de talento en la línea ofensiva se ve reflejada directamente en el QB. Después de la semana 3, Mayfield tenía un índice de pasador de 92.3 cuando se desprendía del balón en menos de 2.5 desde el snap, comparado con un duro 48.0 cuando lo hacía después de ese tiempo. Es decir, si la primera opción de pase está cubierta, la jugada difícilmente sea positiva. Esto se da porque la bolsa colapsa muy rápido y presionan mucho a Baker.
Obviamente, los grandes QB’s son expertos en extender jugadas y evitar la presión, pero a un sophomore le vendría bien una línea que lo ayude y le permita tener tiempo para lanzar.

La defensa
Dejemos de lado por un momento al costado ofensivo del equipo. El football es un deporte en el cuál uno necesita tanto del ataque y los equipos especiales, como de la defensa . En el traspaso por OBJ, también dejaron ir a Jabrill Peppers (Safety de primera ronda).
Mas allá de la excelente campaña de Myles Garret (9.0 sacks), la defensa de Cleveland ha tenido problemas en todas sus líneas. Permiten 25.7 puntos y 373.3 yardas por partido. En ambas categorías están en el vigésimo cuarto (24°) lugar de la liga. Y podría ser peor… si no hubieran enfrentado a los Jets en semana 2. Permiten 21.5 1&10 por partido (23°) y fuerzan nada más que 1.3 intercambios de balón (19°).
Los números reflejan lo que se ve en la cancha. Una defensa que no aparece cuando se la necesita y que permite demasiados puntos.
La presión
El año pasado vimos una gran versión de Baker Mayfield. Los Browns parecían renovados. Claro, tenían la tranquilidad de que no podía ser peor que la temporada 2016/17. Nadie esperaba nada de ellos y jugaban liberados de todo tipo de presión.
En la pretemporada se generó una gran expectativa de hasta dónde podían llegar estos Browns, más aún con la llegada de OBJ. Al generarse tal revuelo sobre el tema, la presión es inmensa. Cualquier persona que más o menos sigue algún deporte sabe la diferencia entre jugar bajo presión o jugar liberado de ella.
Para colmo de males, cada derrota no hace más que cargar más peso en los hombros de Mayfield. Los fantasmas de otra temporada arruinada muy temprano empiezan a aparecer. Pero esta vez no se puede aludir a la falta de talento. Por ahora, la responsabilidad les está pesando mucho a estos jóvenes Browns.
El calendario
Si ahora miramos algunos de los rivales, parecen más accesibles que cuando se enfrentaron a los Browns. Empezando por su rival de semana 1, los Tennessee Titans. La sopresa fue increíble, con Mariota y Henry transformados en máquinas ofensivas. La realidad que viven hoy es completamente distinta. Pero cuando se enfrentaron a los Browns, nadie sabía que en menos de 5 semanas su QB perdería el puesto.
El encuentro de semana 2 fue la excepción. Los New York Jets, sin Darnold, sufrieron la lesión de Siemian y tuvo que ingresar Falk. Gran ayuda para la victoria de los Browns.
A partir de aquí, Cleveland chocó con los Rams (2-0), Ravens (2-1), 49ers (3-0) y Seahawks (4-1). Es decir, todos tenían más de .500 de victorias. Nadie podía predecir que los Rams, luego de ganarle a Cleveland, quedarían 3-3. Lo más importante de estos equipos son sus entrenadores: McVay (LAR) y Shanahan (SF) son dos de las mejores mentes ofensivas que hay en la liga.
Jóvenes con muchas ideas para explotar el talento de sus equipos. Carroll (SEA) y Harbaugh (BAL) son ganadores de SuperBowl, veteranos de esta liga. Si bien no se puede poner la excusa de que los rivales son difíciles, para el desarrollo de la temporada hubiera sido bueno cruzarse con equipos débiles en las primeras semanas, para así ganar confianza y obtener victorias.
Por último, hay que mencionar un defecto general de todo el equipo: la cantidad de penales que cometen. Esto no fue puesto cómo un factor arriba, porque tanto Freddie Kitchens, cómo la línea ofensiva y la defensa son responsables. El head coach, porque debe armar un equipo disciplinado. Los otros dos grupos, porque son quienes cometen la mayor cantidad de infracciones.
Entrando en la semana 7, Cleveland es, en conjunto a los Falcons, el equipo con más castigos por juego, con 9.5. En un deporte donde la posesión y posición de la pelota son fundamentales, un equipo no se puede dar el lujo de constantemente atacar desde 1° y 20, o de mantener vivas series ofensivas del rival que habrían culminado en despeje. Es sumamente difícil ejecutar un plan de juego cuando tus ataques se ven influenciados por castigos.
Aún así, con todas las imperfecciones mencionadas, los Browns han mostrado más cosas interesantes que en campañas anteriores, y son un equipo peligroso, que en un buen día puede ganar partidos duros, como contra Baltimore. Pero si no empiezan a corregir estos detalles y a ajustar piezas, los Cleveland Browns van a quedarse simplemente en ser la promesa de la temporada.
La gran ilusión que generaron todo este tiempo, se está convirtiendo de a poco en una nueva desilusión para los hinchas. Todavía están a tiempo de cambiar. ¿Podrán lograrlo?
